Historia que deja un legado y ahora un nueva versión.
En el año 1999, en el corazón de la vibrante ciudad de Guatemala, un gran gimnasio, que alguna vez había sido un lugar común, se transformó en algo mucho más grande: el Gimnasio Troyanos. Este rincón especial se encontraba en la 3ª Avenida, en la unión del periférico con la calle Martí. Bajo la administración de las amables Doña Paty y Silvia Villanueva , este recinto de máquinas y pesas frías cobró vida, gracias a un ambiente cálido de familia. Pero lo que hizo de GYM Troyanos algo verdaderamente excepcional fue su líder, el Señor Orlando Gómez Cano (+), una leyenda del culturismo nacional de Guatemala. Lo que no sabíamos entonces era que este lugar no solo se convertiría en un santuario del deporte, sino también en un refugio donde los sueños se hacían realidad. Era un momento en que un grupo de adolescentes, incluyendo a jóvenes como Miguel Ángel Aceituno, entraron por primera vez a este gimnasio sin tener una idea clara de lo que querían en la vida. En aquellos días, el ...